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11 Propósitos que sí puedes cumplir este año.

11 Propósitos que sí puedes cumplir este año.

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Empieza el año nuevo. Realmente sólo ha pasado un día después de ayer, quiero decir, que ni la luna es roja, ni nos han salido alas, ni nada por el estilo. Pero psicológicamente al haber empezado un nuevo año, esto de “año nuevo vida nueva”, cobra vida y nos llena de ganas de cambiar. Aquí entran en juego los “Propósitos para el 2019”.

Dejar de fumar, adelgazar, ir al gimnasio, viajar… Son algunos de estos buenos, qué digo, buenísimos propósitos que nos hacemos cuando llega el comienzo de año.

Son una mezcla entre lo que realmente nos gustaría que cambiara, una tranquilidad para nuestra conciencia porque algunos son simplemente asuntos postergados una y otra vez, y realmente buenos deseos que nos invaden ante la sensación de que se cierra una etapa y se abre otra.

Pero la realidad es que la mayoría no los cumplimos. A lo mejor porque hemos trazado mal nuestra hoja de ruta.

Lo cierto es que está muy bien querer mejorar, pero realmente creo que conjugamos mal el verbo de la frase. Quizá debiéramos pensar en clave de presente, que es lo que realmente tenemos, y no de futuro, que no nos pertenece, y sobre el que no conocemos ningún dato si lo pensamos de verdad.

A lo mejor podríamos fijar otros propósitos, como ir con mi cónyuge a cenar este viernes a un sitio chulo, o ponerme una alarma en el móvil para llamarle y ver cómo está, o para decirle que le quiero. O llevar a mi hijo al partido y estar realmente atento al juego en vez de hablar sin parar con los demás padres para que mi hijo sepa que me importan sus cosas, contarle un cuento por la noche aunque llegue reventado de trabajar, o comprarle flores a mi mujer porque sí, hoy, que no es nada….

papá con hijoA lo mejor cumpliríamos esos propósitos maravillosos si en vez de hacer revisión anual, la auditoría fuera diaria, cada noche, en la intimidad. Y desde la verdad. Siendo sinceros con nosotros mismos. Pero sin machacarnos, que no hace falta.

Y quizá las preguntas que podríamos hacernos podrían ir por unos derroteros diferentes a voy a hacer esto o aquello, o sea: voy a ser esto y aquello:

¿He sido buena madre? Mañana mejor.

¿He escuchado a mis hijos? Mañana voy a escuchar más.

¿He dado bastantes besos a los niños?

Si he metido la pata con algún hijo, mañana le pido perdón. La clave no está en no caerse nunca sino en comenzar una y otra vez. La categoría de las personas se ve en cómo se caen y en cómo se levantan.

¿He sido buena jefa hoy? Mañana sí lo voy a ser (ya hablaremos en otro post de esto, pero tiene más autoridad quien más ama, no quien grita más o se impone más, y el liderazgo es directamente proporcional al servicio).

¿Mi marido ha sentido que le quiero? Mañana no. Ahora mismo le doy un beso y se lo digo.

Por otro lado, muchos de esos propósitos impracticables, los marcamos con una falta de amor a nosotros mismos tremendo. Tenemos muy poca caridad con nosotros mismos. Eso no puede ser. Porque a lo mejor hija, no hace falta que pierdas 10 kilos, con que te quites el pan es bastante, e incluso te diría yo que tiraras esa ropa de cuando eras pequeñita y cabías y te compres ropa nueva, que igual el propósito debiera ser que no seas tan tacaña, que seas más generosa y te quieras un poco que a tu lado Hitler parece la Madre Teresa. Además, te pones de muy mal humor cuando estás a dieta y no hay quien te aguante. Seguro que a tus hijos les preguntas y te ven guapísima, y tu marido tendrá que tener de dónde agarrar digo yo (recuerda: cuanta más masa, mejor se pasa).

tiempo juntosPor otro lado no hay que perder de vista que no todo depende de nosotros. Muchos de esos buenos súper propósitos no los realizamos porque no es sólo cuestión de fuerza de voluntad. Es que la vida no la llevamos nosotros sobre nuestros hombros y vamos aquí o allí a nuestro parecer. Porque no eres una máquina de refresco que saca la lata nada más meto la moneda, no. Eres una persona.

Por cierto, tengo una mala noticia: Superman no existe, vaya, siento haberte aguado la fiesta.

El día tiene 24 horas, ni una más ni una menos por más que queramos. Para ir al gimnasio o a correr tendrás que ver muy bien de dónde vas a sacar el tiempo. Aquí entra en juego algo tan fundamental como las prioridades, porque de algún lado habrás de rascar, y no todo es ni necesario ni importante, pero eso sólo lo has de ver y decidir tú.


Que lo más importante en tu vida es que lo más importante es lo más importante.

¿De tus hijos?¿de tu marido?¿de ir como una loca por la vida que no puedes ni quedar con una amiga para tomar un café y te cuente sus problemas? Habrás de valorarlo muy bien.

Por otro lado, caemos muchas veces en el error de pensar que las cosas son para siempre.

Vamos a ver: Si tus niños este año o este trimestre o este mes no van a inglés porque vas de cráneo y uno de tus propósitos reales y que van verdaderamente a mejorar tu vida y la de tu familia implica buscar una ayuda en casa para las tardes para poder estar con uno de tus hijos que en este momento necesita más atención de mamá y por eso se la vas a dar y como no crecen los billetes en los árboles y el presupuesto es el que es, no pasa absolutamente nada. Punto.

Quizá habría que decirnos con cariño que detrás del 1, el 2.

Muchas veces me preguntan que cómo llego a todo, cosa que me hace gracia, porque no sé de dónde se sacan que llego a todo, pero siempre contesto; Detrás del 1, el 2. Y me dicen “Ah, claro”. La realidad es que nunca paso del 2. De eso creo que nadie se ha dado cuenta nunca, pero es que no puedo pasar del 2. Y no pasa nada. Al final del día, lo importante se ha hecho todo.

No hace falta llegar a todo. A ver, que no quiero decir que llegar a todo sea malo, pero la cuestión está no tanto en adónde llego, sino en cómo llego.

Te propongo 11 propósitos para este año:

  1. Sonreír más.
  2. Llamar a mi cónyuge y decirle que le quiero.
  3. Cenar solos los dos fuera de casa un día a la semana. (Quien dice cenar dice comer, pasear, tomar un café….pero llamo canguro y nos vamos solos, y me arreglo).
  4. Cenar o comer todos juntos por lo menos una vez a la semana.(Que además es un preventivo fabuloso frente al consumo de drogas y trastornos alimenticios en los hijos).
  5. Decir a mis hijos por lo menos una cosa buena que hayan hecho al día.
  6. No criticar a mi suegra.
  7. Cuando mis hijos o mi marido me hablen, dejar lo que esté haciendo y escucharles a los ojos.
  8. Decirle a mis hijos y a mi marido que les quiero.
  9. Comer el día de su cumpleaños con cada hijo.
  10. Veranear solos una semana al menos.
  11. Mirarme con cariño al espejo y decirme por lo menos una cosa bonita.
  12. Todos estos propósitos hacerlos gratuitamente, sin esperar nada, porque son mis propósitos, no los de los demás. Los frutos los veré, pero no los voy a exigir.

¿No te parece que estos propósitos podrían marcar un antes y un después en tu vida y en la de tu familia?

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